550km 13.000m+

NonStop en pareja mixta

¿Por qué? En muchas ocasiones personas que no comprenden mi afán por alcanzar nuevos retos me han preguntado esto, porqué?. Resulta ciertamente difícil explicar a escépticos y ajenos a este mundo qué se siente exactamente en lo profundo del alma, que te impulsa a pasar penurias, dificultades e incluso a arriesgar la salud de manera más o menos inconsciente.

Pues como diría George Mallory cuando le preguntaban porque escalaba montañas: “Porque están ahí!” y porque creo firmemente que afrontar grandes obstáculos/ retos te hace grande. Cuando te enfrentas a un reto mayor aún y consigues superarlo, tu mirada cambia. Tu perspectiva aumenta. Y lo pequeño vuelve a su sitio. Y no nos referimos solo a victorias. Hablamos de retos personales, de superación, de progreso de uno mismo.

La Epic Race Pontevedra, es uno de esos grandes retos, uno de esos grandes obstáculos que te puedes plantear de muchas maneras, porque como dice uno de sus organizadores, la Epic no va de números ni de clasificaciones, (que si quieres también, hay Epics para todos). Va de superación personal, y coraje, ingredientes básicos para todo buen reto y va también de trabajo en equipo y de compañerismo, algo que hace de la Epic Race única y especial.

La Epic también, como los buenos retos, saca lo mejor y lo peor de nosotros, y nos obliga a convivir con sentimientos muy enfrentados durante los 550km y 40 y tantas horas que puede durar la prueba, día y noche.

Así es como empieza un gran reto, está ahí, y crees que puedes conseguirlo o no, también puedes fracasar, pero eso forma parte de la historia, todo ese esfuerzo que hace para conseguirlo…el viernes 3 de mayo comenzaba el que sería otro gran obstáculo que superar y con el que superarme, 560km en Non Stop, esta vez en pareja con Rubén, dándonos relevos.

Hacerlo en Individual me parecía muy lejano, no lo veía… y es que, hay que ser realistas y tener los pies sobre la tierra… y ya me daba demasiado respeto hacerlo en parejas, y sin asistencia, a sabiendas de que mientras no estuviese pedaleando tampoco descansaría, pues tendría, que desplazarme hasta el siguiente relevo, ducharme, comer, preparar bici, etc, así que no queda tiempo para descansar mucho.

A las 14pm en Pontevedra comienza la aventura. Los primeros 72km con 1500m de desnivel hasta la localidad de Moraña lo recorro yo en un día con muchísimo calor, demasiado calor. Nos colocamos en la salida Rubén, que se volvería al rato, Vinchy, la bestia que la haría en solitario y yo. Nos situamos a varios metros del grupo de delante, a la sombra, no hay prisa, la Epic nos pondrá en nuestro sitio a lo largo de los 560km. El termómetro marca casi 35º y todo apunta a que será una jornada muy dura.

La salida es neutralizada y comienzo con mucha calma, se supone que es una etapa muy rodadora, en la que apenas hay tramos técnicos y que se caracteriza por los largos tramos de subida continua pero muy tendida. Así, abandonamos Pontevedra por el espectacular entorno de la ribera del río Lérez, un sendero ancho a la sombra con el regalo de ver preciosas cascadas y agua por todos lados, aquí el calor no se siente.

Pero en el Km 9, después de un pequeño enlace por asfalto, comenzamos el ascenso ya con más calor. Las primeras rampas son duras pero cortas y, poco a poco, se van suavizando, conduciéndonos hasta las faldas del Monte Coirego, alcanzando la cota máxima de la etapa (670m). Yo sigo sin forzarme demasiado, pero el calor comienza a hacer estragos, el bote comienza a vaciarse y la fatiga va en aumento… que mala pinta!

Después de ésta subida que con el calor se hace atroz, comenzamos a descender por senderos de todo tipo atravesando multitud de bonitas aldeas. Seguimos bajando hasta un río que cruzamos por un puente empedrado y comenzamos de nuevo a subir, parece tendido aunque el calor lo endurece todo y tengo que parar en toda fuente que veo por miedo a quedarme en cualquier momento sin agua.

En el km casi 60 alcanzamos otra cima, y comenzamos de nuevo a bajar. Quedan 10km que parecían fáciles, pero ni de coña! Hay varias tachuelas que debemos de superar y no son fáciles!. Finalmente llego a Moraña muy fatigada y castigada por el calor sobre las 19h dónde me está esperando Rubén ya preparado para darle el relevo.

Su etapa es de 75km y 2100 de desnivel, le he calculado que tarde 5h, así que ya me puedo dar prisa, ya que llegará sobre las 24h y entre que me duche, coma algo, me traslade la siguiente punto en Vila de Cruces (tardé 1 hora y pico) etc no me va dar tiempo a descansar…

Y así fue… a las 24h del viernes entra Rubén en Vila de Cruces, yo ya estaba preparada, con focos y el camel lleno de agua y baterías. Había tenido poco tiempo para descansar pero sería por los nervios que no tenía sueño. Así que, recibo a Rubén con un fuerte abrazo, le digo que descanse y duerma que yo tengo casi 80km por delante y todos de noche hasta llegar a Meis y el puede aprovechar y dormir algunas horas.

Abandonamos Vila de Cruces subiendo por carretera para comenzar a alternar caminos de tierra con otros asfaltados y así llegar al paso un río. Continuamos la etapa por caminos agrícolas y forestales más o menos rotos y en desuso o con bastante vegetación, atravesando aldeas y casi siempre en ascenso con alguna que otra rampa dura, hasta llegar a la máxima cota de la etapa, 570m. Éstos primeros km los comparto con otro biker, vamos charlando y se hacen muy amenos.

En comparación con el excesivo calor de la primera etapa, el fresquito se agradece, yo voy de corto y sin camiseta térmica hasta que nos enfrentamos a un divertidisímo descenso de casi 9km en el que circulamos por caminos forestales, agrícolas y senderos tradicionales. Rodeados de aldeas, pequeños saltos de agua, antiguos molinos, el rodar por la noche y con los focos por estos parajes es un verdadero lujo y tiene algo de mágico. Comienza a refrescar, sobre todo en las bajadas largas se nota, me pongo el chaleco y los manguitos.

En el Km 35 comenzamos de nuevo el ascenso, 9 km tendidos y cómodos que nos llevan a las faldas del monte Cabalar. Y así vamos poco a poco, ganando de nuevo cota sobre un valle que se extiende hacía el norte, más allá del río Ulla, frontera con la provincia de Coruña. No recuerdo en que momento, pero en una rampa dura, rota y sucia, ue había que emplearse a fondo para no perder la trazada buena y echar pie a tierra, se me apaga el foco del casco, paro a cambiar la batería y allí pierdo al chico con el que compartía la etapa… así que continúo sola  y una vez alcanzada la cota de 510m, comenzamos de nuevo un largo descenso que nos lleva a los márgenes del río Umia, recorriendo multitud de ríos y densos bosques.

En esta bajada, de nuevo con mucha vegetación, y a veces rota comienzo a tener frío pero no tengo más ropa, menudo fallo, ni un cortavientos. En un momento de la bajada, me topo con un chico agazapado y con la manta térmica por encima, inmediatamente paro le pregunto si se encuentra bien, me dice que si, que está cargando el gps, le digo que puede venir conmigo que yo llevo 2 gps con el track, me da las gracias y me dice que no me preocupe que siga… continúo bajando con mucho cuidado, es un sendero bastante técnico y solo me faltaría caerme en mitad de la noche.. comienzo a oír ruidos entre la maleza, la verdad es que asusta un poco el ir sola en mitad del monte y es fácil que te asalten los pensamientos negativos. Inmediatamente cambio el chip, y me centro en la bajada, lo bonita que es, y me olvido de los ruidos, seguramente son animales asustados por mis luces..

Estamos en el km66 y apenas quedan 200 metros más de ascenso para llegar a nuestra meta en Meis, pero después de la bajada me he quedado helada, estoy tiritando y lo peor, noto que tengo sueño y no coordino bien, me salgo del track con facilidad y comienzo a ir más lenta. Estos últimos 10km son una agonía y una lucha contra el frío y el sueño, se me cierran los ojos. Comienzo a pensar que con éste sueño y lo poco que voy a descansar en la etapa de Rubén que es corta de 56km no voy a estar en condiciones de terminar la etapa 5 que es la que me tocaría… De pronto, aparece detrás mío el chico de la manta térmica y juntos llegamos al siguiente relevo. Gracias a él, pude llegar, pues me iba esperando y hablando para que no me quedase sola y me durmiera encima de la bici literalmente jajajaja

Finalmente, llego a Meis a las 7am de la mañana, hecha un verdadero cuadro!!!  Rubén me ve y me dice que el hará dos etapas seguidas, que duerma y que vaya directamente a Ponte Caldeas, ha cogido focos y de todo, en Pontevedra parará a coger agua…. gracias a dios, que grande!!!! Se va a meter 130km y 3.300m de desnivel para que yo pueda descansar

En Meis, entro tiritando de frío y casi no puedo hablar con Rubén, ya que sale pitando, veo que está muy descansado y fresco. Una vez se va, voy a la furgo a dejar la bici y a coger las cosas para ducharme, cruzo los dedos para que haya agua caliente.

Siii, me meto debajo del agua hasta entrar de nuevo en calor, pero el dolor de estómago no se me quita, he pillado frío y tengo muchos pinchazos. Regreso de nuevo a la furgo , pero me doy cuenta de que no puedo conducir, estoy muerta de sueño, me tumbo y me quedo sopa, cuando despierto deben de ser las 11 de la mañana y de nuevo hace un calor de justicia. Ahora sí puedo conducir hasta Ponte Caldeas, llamo antes a Rubén y le digo si necesita algo que paso por Pontevedra antes, me dice que no, que siga hasta PonteCaldeas y descanse… y así lo hice.

En Ponte Caldeas aparco a la sombra la furgo y me voy de nuevo a duchar, esta vez con agua fría, que calor madre mía! Luego como, me duermo, vuelvo a comer, me doy masajes en las piernas y preparo todo para cuando llegue Rubén sobre las 16h. La siguiente etapa en de 56km y casi 1500m de desnivel, lo malo es que el desnivel estaba acumulado en los primeros 30km, con alguna subida muy empinad y técnica.

Así que después de estar varios minutos charlando con Rubén, lo necesitaba, salgo de Ponte Caldelas subiendo, primero por asfalto y luego por pistas forestales agunas en desuso y bastante rotas y con mucha inclinación del terreno, coronando así la primera colina de la etapa, en el Km 5. Me encuentro muy bien y con las piernas descansadas y frescas, que maravilla y que buenas sensaciones!

Después de un descenso rápido y sin dificultades llegamos al pie del Monte do Ceo, las primeras rampas son de asfalto y una vez que abandonamos éste, nos encontramos con las primeras cuestas con inclinación muy importante, vamos de flipar! aunque con zonas de descanso intermedias. A medida que vamos ascendiendo la cosa se va suavizando y así coronamos este monte par a disfutar de unas espectaculares vistas, mires hacia dónde mires es todo precioso.

Un mar de montes se extiende hasta donde nos alcanza la vista y por sus laderas y valles se extienden espesos bosques salpicados con pequeñas aldeas, realmente es espectacular, esta etapa me está encantando! a excepción de un corredor de la half, Fran Valiñas que me alcanza en algún momento de la subida y va volando, la etapa la realicé casi completamente sola, y fue toda una experiencia, un recorrido sin marcar y guiándote con el gps, sin avituallamientos es una experiencia única!

De nuevo comienzo un nuevo descenso muy rápido, primero por pista forestal y luego por caminos y senderos más técnicos y divertidos. El último tramo, por asfalto, nos lleva a un fondo de un valle.Desde aquí un tramo de caminos de tierra y asfalto, con una sucesión de breves subidas y bajadas, nos acerca al pié del último ascenso de la etapa, en el km 24. Pero antes cruzamos un espectacular puente medieval de Anceu, que con sus cinco arcos escondidos entre la espesura, marca el inicio de uno de los ascensos más complicados de la Epic Race.

Las primeras rampas son una subida técnica por un camino tradicional con un tramo de asfalto intermedio. No hay piedra suelta, pero hay mucho escalón, la inclinación no es excesiva, pero tienes que emplearte a fondo y la técnica y fuerza son determinantes. Consigo subirlo mucho tramo montada, pero en un escalón me da el pedal contra la piedra y caigo en unas zarzas que me dejan la pierna hecha un cristo de arañazos, así que termino porteando la bici que casi se avanza más deprisa.

Por fín, el bajadón, éste último descenso tiene uno primeros kilómetros rapidísimos en los que afinar la trazada, son 10 km de bajada por amplias pistas forestales sobre el impresionante valle del río Alén. En esta bajada me alcanza Vinchy, un amigo que está participando en solitario y juntos recorremos los últimos y agradables kilómetros por el margen del río Tea, por un divertido sendero casi llano hasta el final de la etapa, la ciudad de Ponteareas.

Son aproximadamente las 20:30h cuando llegamos a Ponteareas, allí nos están esperando en el arco de llegada, abrazo de nuevo a Rubén y le doy el relevo, charlo muy poco con él, lleva de nuevo los focos, le tocará rodar casi toda la etapa de noche, y no le veré hasta las 2:20 de la madrugada del domingo. Aparentemente lo vamos a conseguir!!

De nuevo, guardo la bici en la furgo y me voy a dar una ducha calentita, luego conduzco hacia Redondela dónde tomaré el relevo de madrugada para recorrer la última etapa hasta Pontevedra. De camino a Redondela, conduciendo se me hace de noche, allí aparco e intento descansar, pero no sé si será por los nervios que no duermo nada. Pienso que esta ultima etapa pase lo que pase y aunque sea a rastras la tengo que terminar para lograr ser Finisher.

Preparo la bici, los focos de nuevo y la ropa, esta vez no me va a pasar lo de la noche anterior que a poco muero helada de frío. Me pongo camiseta interior, chaleco, manguitos y por si acaso un cortavientos. Voy a cargar el track y me empieza a dar problemas, todo el rato como recalculando la ruta… ya empezamos, el garmin se pone tontorrón. Después de varios intentos, parece que funciona!. Menos mal, pero con la tontería del track, me olvido de poner baterías de repuesto en la mochila, (hay que estar en todo!) y ahí la lío pero bien!

Llega Rubén sobre las 3 de la madrugada todo sudado, madre mia, parece que viene de la guerra, dice que esa etapa a sido atroz, me da el relevo y me dice que ya lo tenemos hecho, genial, pienso yo! No me imaginaba lo que me tendría preparado el destino para poder llegar hasta Pontevedra!!!!

Nada más salir, nos topamos con un paredón de hormigón que el gps ya se volvió loco para el resto de la noche, aquello marcaba como un 30% que necesidad y así a base de rampones atroces vamos ganando altura y ganándonos unas formidables vistas de las luces de Redondela de noche. Una vez que nos metemos en el monte comienzan los primeros fallos del Garmin, tenemos que subir por un sendero técnico y lleno de hojas y raíces y ahí me empieza a pitar que si desvío de trayecto. Empiezo a mirar alrededor y no logro ver nada, a excepción de los matorrales moviéndose como si hubiese algo grande dentro de ellos! Me empiezo a cagar por la pata abajo, que narices hay ahí dentro?? Por como se mueve tiene que tener un tamaño enorme, un lobo, un jabalí? Ni idea, pero me da muy mal rollo.

Mientras intentaba descifrar el track, moviéndome como una peonza, aparece un chico!!  Le está pasando lo mismo y anda perdido. Pienso que no me voy a despegar de él aún me maten, estaba cagadita de miedo. Entre los dos, y arrastrando las bicis entre la maleza, logramos encontrar una especie de camino, y por fin! Habríamos perdido como 20minutos, pero daba igual! Me pego a su rueda, pero va super deprisa y veo que nos equivocamos varias veces de dirección en los cruces por ir tan rápido, le aviso, pero ni me escucha, y en una que veo que hay que girar, le grito que se equivoca, pero ni me oye… así que continúo sola un descenso rápido y sin dificultades y, una vez abajo, después de algunas poblaciones circunvalamos la espectacular ensenada de San Simón atravesando encima de la presa de las antiguas salinas, para continuar hasta el pie de los montes de la península de O Morrazo, de nuevo es increíble la sensación de aventura de rodar por la noche.

Estoy en el kilómetro 18, donde comienza, se supone, el último puerto de esta Epic Race. La primera parte nos acerca a una zona llana donde volvemos a rodar sobre tierra, pero desde aquí comenzamos un ascenso muy muy  exigente con algunas rampas con pendientes superiores al 20%. Pero tendré que llegar al km 30 donde se sitúa la cima y punto más alto de esta etapa. No sé en que km y antes de coronar, comienza a hacer frío y sopla el aire, se nota que vamos ascendiendo, me paro a ponerme el cortavientos y de pronto, el foco del casco se apaga. Me paro a cambiar la batería y veo que no tengo ninguna de recambio, madreeeeeee como se me han podido olvidar!

Son todavía las 5 de la madrugada y falta hora y media para que amanezca, pongo al mínimo el foco del manillar y continúo. A todo esto que voy a mirar los kilómetro que llevo y me doy cuenta de que en algún momento había parado de grabar, así que no tenía ni idea de lo que llevaba ni de lo que quedaba… empezaba a agobiarme un poco y a verlo todo negro. Pero parece que finalmente llego a lo alto, a partir de aquí comienzas de nuevo el gps a recalcular la ruta y volverse loco. Desde el alto y a lo largo de bastantes kilómetros ruedo por pistas forestales un rompepiernas e infinito diente de sierra, seguro que hay unas vistas espectaculares, pues voy continuamente como cresteando, pero a oscuras y casi sin luz no disfruto nada.

Finalmente llego a lo que parece una franca bajada, y allí comienza a amanecer, paro de nuevo a cargar el track y me alcanza un biker que me presta un foco para la bajada que dice que es peliaguda, le doy mil gracias!El último descenso de esta gran aventura nos lleva por divertidísimos caminos y retorcidas sendas, que no disfruto lo que se merecen, pues ya cansada me confundo varias veces y tengo que retroceder para retomar el track. Intuyo que voy acercándome a Pontevedra, pues llego por una zona de asfalto al centro de la ciudad.

Comienzo a darme cuenta de que lo hemos logrado, y noto que se me caen las lágrimas, no me lo puedo creer, por un momento parecía imposible llegar a Pontevedra. Ruedo por las calles de la ciudad un poco desorientada, pues no logro ver bien el track. Finalmente veo a lo lejos el arco de entrada y oigo la voz del speaker. Intento sprintar, pero no puedo, estoy realmente molida, de pronto se acumulan un montón de sensaciones y sentimientos. Entro por el arco, totalmente derrotada y sin fuerzas.

Vienen Rubén y Jose a felicitarme y yo estoy como atónita y desorientada. Pero comienzo a darme cuentas de que hemos superado este inmenso desafío.

Se terminó la aventura de la Epic Race Pontevedra, una aventura que no olvidaré nunca. Reto conseguido!!!
41h y 46m de auténtica lucha junto a Rubén, a lo largo de 560km, en nonstop, sin asistencia, día y noche, sin apenas dormir, cuándo no estabas pedaleando, estabas conduciendo hacia el siguiente punto de relevo… era lo que nos habíamos propuesto, conseguirlo solos y trabajando en equipo.

Aún así, lo que caracteriza a la Epic Race Pontevedra es el compañerismo que se respira, eso la hace muy muy especial💚💚💚
Porque aunque todos estemos luchando por dar lo mejor de nosotros y terminar en el menor tiempo, en las 4 etapas que he hecho en algún momento me han ayudado, o dándome agua, ofreciéndome su rueda y compañía, un foco por la noche, el cambio que falla… Gracias de corazón a todos . Nos volvemos felices de haber conocido a grandísimas personas y bikers. Y aunque nuestro objetivo era ser Finisher que no es poco, hemos terminado en el puesto 19, los 4 en parejas y los 1 en parejas mixtas, buen resultado para lo negro que lo vi el primer dia con el golpe de calor que tuve.

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