Vistas del macizo de Peñasanta desde el puerto de Panderuedas en Pedales de León.

En el otoño del 2011 nos decantamos por lo que sería nuestra primera gran aventura por etapas en btt, la Pedales de León, desde hacía tiempo el concepto de la Pedales nos atraía mucho, una ruta de varios días, semiorganizada, del estilo de la Pedals de Foc y el resto de Pedales por el Mundo a que pertenece. Años más tarde, en el 2018 realizamos la Pedals de Foc en su versión Non Stop.

Por aquel entonces, en el 2011, aún no disponíamos de gps ni nada por el estilo. Teníamos que guiarnos por un roadbook, es decir un ladrillaco-cuadernillo con hojas, que teníamos que llevar en el manillar. Un trasto incómodo de narices y que teníamos que interpretar ya que era el que nos marcaba la ruta durante los 4 días; además teníamos que pasar y sellar varios puntos de control.

En Pedales de León, daban la opción de realizarla en 3, 4, 5 o 6 días, para realizar un recorrido de 220 Km y 6600 metros de desnivel acumulado aproximado. Los alojamientos están apalabrados, con media pensión y ofrecen servicio de transporte de equipaje.

Puerto de Panderuedas

En nuestro caso, elegimos la opción de 4 días pues no disponíamos de más. La ruta la iniciamos en Cistierna, en las estribaciones de la montaña leonesa, en sentido de las agujas del reloj. Así, pedalada a pedalada nos íbamos adentrsndo en el corazón de Picos de Europa. El itinerario de Pedales de León discurre en un 90% por sendas, caminos y pequeñas pistas. No nos encontramos en toda la ruta con ningún ciclista ni senderista, con lo cual si huyes de las aglomeraciones y rutas muy transitadas, es una buena opción.

El recorrido de Pedales de León es 100% recomendable, aunque iros preparados para sufrir un rato!

No tuvimos descanso en los 230km, ni en sus duras subidas, ni en sus técnicas bajadas, que nos hicieron desmontar en varias ocasiones. Aunque el magnífico paisaje compensó con creces el esfuerzo realizado. Rodamos entre el monte bajo, con afloramientos calizos tapizado con retamas y flores y a través de frondosos bosques (hayedos y robledales). No perdíamos de vista nunca los espectaculares Picos de Europa.

Recorrido Pedales de León

Etapa 1: Cistierna – Lois ( 60 km , 1.580 m)

En Pedales de León rodamos a través de frondosos bosques de hayedos y robledales
En Pedales de León rodamos a través de frondosos bosques de hayedos y robledales

Los primeros kilómetros son muy relajados. Una suave subida en paralelo a un arroyo nos lleva en poco tiempo a Yugueros, donde aprovechamos para hacer unas cuantas fotos. Todo hasta ese momento iba sobre ruedas. El terreno era aún muy agradable. El roadbook se seguía sin problema pese a no haber utilizado ninguno nunca, el sol calentaba y las fuerzas están intactas. En esta primera jornada atravesaremos una de las principales cuencas mineras de la provincia de León.

Pero poco dura ésta sensación tan agradable. Al poco comienzan los senderos estrechos y las rampas duras. Nos vemos obligados a meter toda la vajilla e incluso echar pie a tierra en varias de las subidas del día.

Nos movemos dirección a Sabero y empezamos a conocer la verdadera cara de la Pedales de León: unas subidas cortas pero con unas rampas que quitan el hipo. En dirección a Sabero atravesamos un collado pero antes ya nos encontramos con un par de Km. con varias rampas rondando el 20% . Nos metemos en un kilómetro y medio 190 de desnivel positivo. Además el terreno pedregoso y roto nos obliga a emplearnos a fondo para poder ser capaces de superar los desniveles, remando y agachando el lomo.

Hoy pasaremos por Cistierna, Olleros de Sabero, Sabero, Valdoré, La Velilla de Valdoré, Crémenes, Corniero, Primajas, Reyero y Lois.
Y éstas cuestas ya nos dejan adivinar como será el resto de la ruta!! Nos dimos cuenta que nos iba a tocar sufrir mucho y que regular las fuerzas iba a estar complicado.

pedales de León

De Sabero nos teníamos que dirigir a Valdoré, pasando por la collada de los Cariellos, otra pared en la que íbamos a superar 260m de desnivel en 3,5km incluyendo un “descansillo” de casi un kilómetro. Veíamos que la cosa estaba muy empinada.


Sufrimos lo nuestro para ser capaces de alcanzar el collado, aunque como recompensa tuvimos unos paisajes impresionantes de los picos de Europa, con todas sus paredes de caliza blanca contrastando con el verde de los bosques y prados a sus faldas, menudo regalo para nuestra vista!. .

Finalmente alcanzamos el collado y le sigue de nuevo un rapidísimo descenso hasta Crémenes. En este caso, el terreno tiene mucho mejor agarre ya que es una pista en buen estado no demasiado reseca, así que podemos ir más rápido.

La 1ª etapa nos regaló cinco cortos pero intensos puertos, la mayoría por senderos, para llegar al bello pueblo de Lois enclavado en medio del monte y con su iglesia con aires de catedral. Pero fue la subida a la Collada de Linares, que nos llevaría dirección Lois, la más dura del día, en la que tuvimos que superar 400 metros de desnivel en unos 3,5, con un Km. a mitad de subida aún más empinado. Vamos, una típica pared de la zona. El terreno de nuevo es malo, con mucha piedra suelta y según subimos se va poniendo peor.

Además, una vez que se remonta el collado, hay unos metros de bajada para volver a subir otra vez y coronar definitivamente. Estos últimos metros, además se hacen sobre hierba montañosa, que hace que la bici se agarre al terreno como una lapa y que se suma a toda la dureza que de por si tenía ya la subida. Eso si, coronar tiene recompensa: unas vistas impresionantes!!

Estamos en un auténtico paso de montaña, algo que nunca habíamos hecho a lomos de una MTB.

Después de repostar energías en forma de barrita energética, nos lanzamos a descender. Este será uno de los más complicados que nos encontremos, debido a la tremenda pendiente de la bajada, la gravilla y las curvas cerradas que se han de tomar muchas veces. Finalmente llegamos a Lois, dónde la organización nos había dejado las maletas en el hotel donde dormiríamos esa noche. Estábamos agotados y quedaba lo peor!

bello pueblo de Lois enclavado en medio del monte y con su iglesia con aires de catedral.
Casa Rural La Catedral de la Montaña

Hacemos noche en la Casa Rural La Catedral de la Montaña (55 euros habitación doble con desayuno).

Etapa 2: Lois – Posada de Valdeón ( 55 km , 1.600 m)

Ésta segunda etapa, quizá la más bonita de toda la ruta, discurre en gran parte por estrechos y técnicos senderos entre los densos hayedos típicos de Picos de Europa. Pero ésta etapa también era por longitud y desnivel la más dura de la ruta. Además, incluía la entrada al parque natural desde la puerta del Zalambral, que se debía hacer a pie por cuestiones de protección del medio y evitar dificultades con lo guardas del parque nacional.

Despúes de desayunar abundantemente, quizás demasiado, salimos del bonito pueblo de Lois para dirigimos por el GR1 a Liegos. Esta parte es cómoda, un camino ancho, que aunque acaba por tener una parte con bastante pendiente, se pasa sin dificultad.

Atravesamos Liegos, (donde hay un punto de control) hasta llegar a Polvoredo, donde íbamos a comenzar la última subida del día hasta la puerta del Zalambral. Allí nos comentan que la subida es relativamente sencilla, pero que la bajada por el hayedo iba a tener bastante miga.

Finalmente, tras llegar a la collada de Lian, llegamos a la zona que nos debería dar entrada al hayedo del parque nacional. El bosque es sencillamente espectacular. Después de salvar los primeros kilómetros y alcanzar los 1550m de desnivel iniciamos una bajada muy empinada y
muy trialera que termina discurriendo por una torrentera que nos obliga a desmontar e ir con la bici a cuestas durante un tramo.
Casi toda la bajada es por senderos y entre densos bosques

parque natural desde la puerta del Zalambral.

Tras unos 500 metros, el sendero acaba en un arroyo y a partir de ahí comienza el trekking empujando una bici, que viendo donde el “camino” que seguimos, a veces dudamos que sea el correcto.

A éstas alturas ya teníamos claro que la Pedales de León es MTB en estado puro y en el sentido extendido del término montaña, así que un pateo de esta clase era esperable. Finalmente llegamos a una pequeña central hidroeléctrica, donde el camino se hacía más franco y ciclable, primero en pista de bajada y luego en asfalto de subida, hasta Oseja de Sajambre, donde teníamos un nuevo punto de control.

La bajada de trekking arrastrando la bici me ha dejado fundida. Y aún queda lo peor, la temida subida al puerto Panderrueda. Ésta se hacía por el GR201 o senda Arcediana, y nos llevaría camino desde Soto de Sajambre a Oseja de Sajambre.

En Oseja de Sajambre comenzamos la ascensión al Panderueda, siguiendo el GR201. Las rampas duras por asfalto se pasan bien, pero rápido se convierte en el típico camino roto y duro de picos de Europa, que tanto estábamos viviendo durante nuestro viaje. Nos estábamos haciendo unos expertos en superar rampones por terreno difícil!!

Una vez cruzamos un arroyo comenzaba la parte más bonita y espectacular del ascenso, pero también más dura. Piso mojado, barro y sobre todo unas pendientes imposibles que nos llevan a empujar la bici. No tengo claro que pendientes estaríamos superando, pero calculo a ojo que estábamos de continuo en torno al 20% durante cerca de 1,5 KM. Vamos que andar costaba, los gemelos sufrían lo suyo y hasta había que parar a descansar. Ésta Pedales de León está siendo una verdadera paliza!!. El último tramo, que subía haciendo zetas parecía más ciclable para mis capacidades, pero sin embargo, dado el machaque que me había provocado el empujabike anterior, ni lo intenté.

Finalmente llegamos a la explanada del puerto del Panderuedas. Lo primero que destacan son unas vistas espectaculares de los macizos occidental y central de picos de Europa.

Después de reponer fuerzas, nos lanzamos en descenso hasta Posada de Valdeón, dónde pasaríamos la noche después de semejante paliza.

Cenamos potente, como el día anterior, un plataco de pasta de primero y de segundo carne…que cae todo al estómago como si fuera un simple aperitivo. Impresionante la de energía que se consume y que se digiere en una aventura de este tipo.

Etapa 3: Posada de Valdeón – Villacorta
(66 km, 1.480 m)

Por la mañana desayunamos de nuevo potente y nos preparamos para el ascenso al puerto de Pandetrave. Salimos de Posada por una carreterilla con bastante pendiente que pronto dejaremos por una pista todavía más empinada que nos obliga a meter platito. Este camino nos llevará prácticamente hasta la cima del puerto, cuyo mirador ofrece unas fantástica panorámica de Peña Santa y otros picos del Macizo Oriental y Central de Picos de Europa.

Hoy pasamos por los pueblos de Posada de Valdeón, Prada de Valdeón, Santa Marina de Valdeón, Portilla de la Reina, Barniedo de la Reina, Los Espejos de la Reina, Villafrea de la Reina, Valverde de la Sierra, Besande, Morgovejo y Villacorta (a la que nos desviamos para alojarnos en una casa rural).

La cima del Pandetrave tiene de nuevo una enorme belleza. En un mirador, dirigiéndote hacia posada de Valdeón, se pueden ver las agujas del macizo central de picos de Europa. Como todas las vistas en esta parte central del viaje, muy recomendable.

Desde Pandetrave iniciamos la única bajada larga por carretera todo el viaje, mientras vamos dejando atrás lentamente los abruptos picos y volver a la media montaña leonesa y su vegetación mediterránea. El resto que nos quedaba era fácil. Un largo descenso por carretera hasta llegar a Villafrea de la Reina, pueblo que alcanzamos sin ninguna dificultad.

Desde Villafrea comenzaba una nueva subida hasta el collado Varazón: corta, dura y empinada. Lo peor de todo, el calor y el enjambre de moscas que llevamos todo el camino!!!.

Pero pasamos esta primera dificultad mejor de lo previsto, sin tener que echar casi pie a tierra pese al cansancio acumulado. Poco a poco vemos cómo el paisaje y vegetación cambian mucho con respecto a la de los dos días anteriores, ya no es tan alpino, sino que es de media montaña, con bosques de hoja caduca y zonas de prados y ganado.

Tras un tramo auténtico rompepiernas después de coronar, bajamos a Valverde de la Sierra, tomamos un GR, uno de los pocos tramos de llaneo de todo el viaje y nos disponemos a pasar la segunda dificultad montañosa del día, la subida hasta el las estribaciones del alto de la Eria Bueno, otra pared, pero esta, subiendo en zetas tiene un tramo de 500 metros por terreno roto en el que no nos queda más remedio que empujar la bici. La subida no está mal, cerca de 300 metros de desnivel en 2,5 Km.

De aquí bajamos por caminos llenos de peligrosas roderas hasta Morgoviejo. Desde el pueblo nos dirigimos hacia la cañada Real, en un punto llamado “el Pasaje”, una subida aparentemente más sencilla pero aquí no hay nada regalado y todas tienen su miga. Al principio vamos por un camino en buen estado, aunque con ciertos tramos pedregosos, que nos hace ganar altura a mucha velocidad.

Finalmente nos desviamos a Villacorta para alojarnos esa noche en una casa rural.

Etapa 4: Villacorta – Cistierna ( 56km, 1.560m)

Hoy es nuestra última etapa que nos llevará por Villacorta, Morgovejo, La Red de Valdetuejar, Ferreras del Puerto, La Mata de Monteagudo, El Otero de Valdetuejar, Quintana de la Peña, Sorriba del Esla y Cistierna. Será la etapa más corta, pero no por ello menos dura. Atravesamos espesos robledales y seguimos subiendo collados y collados que parecían no tener fin.

Quedaba por delante una zona rompepiernas y de repechos. Claro, que los repechos aquí son de plato pequeño y no bajan del 15%. A mi se me hace duro el de la collada de Aviados y luego me duele especialmente el del Collado de Ferreras, punto en el que parece que mis piernas comienzan a decir “basta”, pagando el cansancio acumulado de los 3 días. Aún así, los acabamos superando todos, para lanzarnos en rápido descenso por pistas hasta la Mata de Monteagudo y el Santuario de la Virgen de la Velilla, lugar de una enorme paz.

Desde el santuario de la virgen de la Velilla, nos internamos en un precioso robledal que tuvimos tiempo de ver detenidamente pues en ese tramo, se superaban cerca de 100 metros de desnivel en 500 metros nos tocó volver a empujar la bici un buen rato.

Coronamos y después de atravesar un prado, nos metemos en un precioso sendero que atraviesa el robledal en ligera subida, uno de los tramos más bellos del día.

Finalmente, salimos del bosque y tenemos que rodear la falda del alto de Peñacorada para poder llegar a un collado que nos marcará el final de este gran esfuerzo del último día y prácticamente del viaje de Pedales de León. Los últimos metros tienen algunas dificultades técnicas, ya que se hacen sobre rocas y nos hacen extremar las precauciones, sobre todo con lo tocados de fuerzas que íbamos ya.

Tras esta última gran subida del viaje, lo que nos espera en los siguientes kilómetros vuelve a ser el típico terreno comanche made in Pedales de León. Es decir, de ir apretando los dientes. Hacemos así unos 10 Km. hasta llegar al abandonado pueblo de Quintana de la Peña.

A partir de aquí, la cosa es bastante más fácil. Los caminos son en franca bajada y en poco tiempo llegamos hasta Sorriba de Esla.
De aquí a Cistierna no queda nada. Hacemos este último tramo sin la menor dificultad, rodando por un claro camino entre el Esla y las vías de tren que pasan por Cistierna.

“Enhorabuena, has terminado la Pedales de León”

Nos inunda una sensación de satisfacción enorme el llegar a esa última página del roadbook que te dice: “Enhorabuena, has terminado la Pedales de León”. Teníamos la sensación de haber completado una difícil aventura de 4 días por parajes de una belleza y dureza extraordinarios.

La sensación de haber sido capaces de superar las dificultades y el nivel de exigencia que había durante la ruta, nos hacía valorar aún más lo que habíamos conseguido.

Como resumen, Pedales de León es una ruta 100% recomendable de auténtico mtb, con mucho ingrediente de aventura; con tramos en los que es importante la orientación y saber desenvolverse en la montaña.

Físicamente muy exigente por las corta pero durísimas subidas que había que superar en todo el recorrido.

Los paisajes variados y espectaculares, especialmente la zona del valle del Sajambre, se nos quedaron en nuestra memoria durante mucho tiempo. Aún hoy los recordamos.

La organización fue de 10, todo perfecto, sobre ruedas y además a un precio muy aceptable.

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