Tras una primavera y un verano atípicos en los que seguíamos montando en bici día tras día, a nuestro aire y con el único objetivo de disfrutar; de regreso de vacaciones, sin esperarlo ni prepararlo, nos sorprenden dos pruebas super atractivas en NonStop en las que sus organizadores se dejan la piel por sacarlas adelante, desmarcándose así de la corriente pesimista que se vive en éstos momentos, impulsando el mtb y demostrando que en éste deporte se puede sacar adelante carreras con responsabilidad y siguiendo unas normas y protocolos.

Me refiero a la Vuelta Madrid NonStop, organizada por MSO Events junto a la Federación Madrileña de Ciclismo y a la Epic Race Pontevedra, organizada por Global DXT Pontevedra, junto a la Federación Gallega de Ciclismo.

Aquí dejo la crónica de lo que ha sido mi segunda Epic Race Pontevedra 2020. La crónica de mi primera Epic Race por parejas, la teneís aquí.  Pero éste año  tenía un formato diferente y reinventado, 200km en individual y en NonStop, sin asistencias y sin marcaje, únicamente autoguiados con gps.

Tan solo en los finales de las etapas, dónde los equipos hacían los relevos, teníamos avituallamientos.

Mi primera intención fue lanzarme de cabeza a la de 300km,

Pero después de las 47h y los 760km sin dormir, (la mitad pedaleando y la mitad conduciendo) en la Vuelta a Madrid el fin de semana anterior, mi cuerpo no estaba lo suficientemente descansado como para enfrentarme de nuevo a tantas horas encima de la bici.

Ni siquiera estaba segura de poder terminar los 200km!!

Así que con los nervios a flor de piel y con muchísimas ganas, salimos el viernes por la tarde y unas horas después nos plantábamos en la bonita ciudad de Pontevedra.

Pues oye, no está tan lejos no??

La entrega de dorsales en Pontevedra estuvo en todo momento marcada por unas estrictas medidas de seguridad sanitaria que el protocolo COVID impuso para la celebración de la prueba.

En realidad toda la celebración del evento lo estuvo, puesto que la organización aplicó con mucho rigor y eficacia el protocolo prescrito al efecto.

Lo primero que vimos es que no había “barullo” ni aglomeraciones.

El recorrido para llegar a los dorsales estaba balizado y antes de entrar en él nos tomaban la temperatura, por supuesto todo el mundo llevaba mascarilla.

Como era de esperar, nos encontramos con mucha, mucha gente conocida del mundillo de los ultras que hacía tiempo que no veíamos y a los que teníamos muchísimass ganas de ver, pero lejos de abrazarnos, besarnos o liarnos a hacernos selfis sonriendo, acercábamos nuestros codos y guardando las distancias respetuosamente charlábamos y reíamos.

Era raro, sí, pero no sé cómo, sentía por todos lados la alegría y la ilusión que nos daba encontrarnos de nuevo y saber que al día siguiente volveríamos a disfrutar de lo que tanto nos gustaba, 200 y 300km de auténtico mtb, compensaban todo.

El sábado a las 6:30 nos levantamos, desayunamos y ponemos los dorsales. En el dorsal está escrito la hora de salida y el nº de cajón. Salimos en grupos de 10, con metro y medio de distancia entre nosotros, así hasta 200 corredores.

Imaginad el currazo para la organización!!

Etapa 1: Pontevedra- Pontevedra 64km

La primera etapa de la Epic Race 2020 era aparentemente la más dura por distancia y desnivel acumulado, 64km y 1.550m de desnivel y nos llevaría de nuevo a Pontevedra después de subir a dos de sus montes. A pesar de los 770km NonStop de la pasada Vuelta a Madrid, salía fresca y con ganas de bici, por lo que no me pareció excesivamente dura, además el calor no hizo su aparición hasta más tarde, en los últimos 10km, sobre las 12 del mediodía.

Abandonamos rápidamente Pontevedra con muchas ganas, primero por asfalto y a luego por caminos y pistas sin ninguna dificultad técnica y ganando altura poco a poco. Alrededor del kilómetro 8 comenzamos la primera ascensión dura al primer monte de esta etapa, el Monte Castrove, un impresionante mirador sobre las rías de Arousa y Pontevedra. Las primeras rampas son bastante inclinadas y con porcentajes de dos dígitos! después el perfil se suaviza, acercándonos a la cumbre (608m) sudando la gota gorda.
La bajada es muy rápida y divertida, con tramos revirados pero con buen firme que invitan a correr y volar hasta abajo del valle, donde se te quita de un plumazo la sonrisa de la cara. En el Km 32, arranca el ascenso al segundo pico de la etapa, el Monte Acival.

Los primeros kilómetros son por asfalto y luego por pista ancha y con buen firme, sin rampas de la muerte especialmente reseñables.

Pero en el kilómetro 40 el terreno comienza a complicarse! enfrentándonos a algunos paredones extraplomados donde a veces tengo que echar el pie a tierra, mezclando sendero herboso y cerrado con pista rota, así durante 2 kilómetros llegamos deslomados a la máxima cota de este tramo (565m). Primera estocada y el calor empieza a notarse!

El descenso, largo, rápido y por pista forestal, nos lleva al fresco entorno de un bonito embalse y además llano!. Desde aquí, la pista forestal fácil y llana se va alternando con sendas reviradas en subida y varios tramos técnicos de apretar el culo y emplearse a fondo, que nos harán sufrir de lo lindo los últimos kilómetros hasta llegar a Pontevedra. Segunda estocada la cosa empieza a complicarse, empiezo a notar la fatiga y la humedad me impide casi respirar.

Estoy en el km 63, y la furgoneta está a pocos metros de la zona de salida y la miro de reojo, que fácil sería ahora el terminar. La cabeza empieza a arderme, relleno el bote y el camel pues me dicen que dan temperaturas muy altas, como una barrita, tomo sales y sin darme cuenta estoy comenzando la segunda etapa.

Etapa 2: Pontevedra- Ponte Caldelas 45km

Atrás se queda lo fácil y empieza la que sin duda para mí fue la etapa más atroz y en la que más sufrí. La etapa que tras 45km y 1100m traicioneros de desnivel nos llevaría a Ponte Caldelas.

Gracias a dios, los primeros 5km nos llevan por un entorno espectacular, una preciosa pista que transcurre paralelo al río Lérez, un regalo de la naturaleza para todos los sentidos, por lo menos por aquí el calor y la humedad asfixiante dan un respiro.

Pero alrededor del Km 6 dejamos el río para comenzar a ascender de nuevo. Los primeros 2 kilómetros son más cómodos, pero luego vuelven a aparecen las rampas de la muerte, cortas pero exigentes y muy duras para llegar con la bici a cuestas de lo empinado que era al alto de Mourente ya en el km 75.
Luego tenemos un corto pero muy divertido descenso por unas corredoiras, para volvernos a acercar a otro nuevo ascenso, con unas primeras rampas muy cortas pero con una inclinación importante. Esta segunda etapa está siendo totalmente rompepiernas, sube baja sube sube. Recorremos kilómetros entre aldeas donde hay que estar atentos al gps, alternando pista de tierra y asfalto, y comenzamos a bordear otro monte, O Coto do Inferno, en terreno al principio rodador, con buen firme, pero igualmente sube baja. Es matador!

Cuando aparece una subida más cómoda y tendida, viene acompañada con zonas en las que el agua ha roto el terreno obligándonos a tirar de pericia y fuerza en la trazada. No deja de sorprenderme el terrenito!  Poco a poco el recorrido no lleva hacia el interior de la provincia, los pueblos y aldeas van desapareciendo de nuestra vista y la naturaleza se vuelve frondosa y salvaje.

Una vez llegamos a la bonita aldea de Famelga tenemos un tramo asfaltado que nos os acercará, ya con 100km recorridos, a las faldas de la sierra de A Castrelada, donde nos topamos con una zona que acababa de sufrir un incendio. El aire se vuelve más enrarecido y el humo sigue saliendo de la tierra y árboles negros y quemados. Que tristeza da ver esto…

Continúo avanzando todo lo rápido que puedo por pistas rotas y lentas, caminos y sendas inundadas de vegetación, la verdad es que en este terreno y con el calor cuesta mucho avanzar, me duele muchísimo la cabeza a pesar de que llevo suficiente agua y he parado en todas las fuentes que había a refrescármela, pero aún así, siento como si me fuese a explotar. Para colmo, también me empiezan a doler las plantas de los pies y las muñecas! Pero el entorno y recorrido es sorprendente y espectacular. Así, rodeados de rincones cargados de belleza llego destrozada a Ponte Caldelas a las 16:30h con 107km recorridos y con la firme intención de retirarme. Me quedaban otros casi 100km y me parecía que avanzaba muy despacio, lo que también me desanimaba mucho.

Etapa 3: Ponte Caldelas – Mos 46km

En PonteCaldelas, a la sombra y sentada en la orilla del río, con un par de sándwich que me hicieron los agradables chicos del avituallamiento, decidida a quedarme ahí sentada hasta que alguien me llevase a Pontevedra, comencé a mirar a mi alrededor.

El resto de bikers no estaban mejor que yo, muchos habían decidido también retirarse. Además nos estaban diciendo que venía una subida atroz donde nos iba a atizar bien el sol. Justo lo que necesitaba oír, oye!

Luego vi a Xóan Carlos, estaba preparándose para salir de nuevo y pensé que me iba a aburrir allí sentada, así que me cargué de agua, recogí todo, me volví a calzar las zapas en los pies doloridos y sin pensarlo mucho le seguí.

Salimos de Pontecaldelas subiendo, en un primer momento por asfalto y, a continuación, por pistas de tierra.

Después de salvar dos potentes aunque cortos repechos coronamos y empezamos un descenso rapidísimo casi todo por asfalto que nos lleva hasta la presa del embalse de Eiras, donde entramos en una llana y cómoda pista panorámica que nos lleva en volandas sobre un cañón que el río ha ido trabajando durante milenios.

Aquí pierdo a Xoan Carlos que se lía a rodar como un poseso, y yo aprovecho para pararme a hacer pis, puffffff Que alivio!

Después de 11 kilómetros totalmente llanos, nos topamos para nuestra desgracia con un rampón de la muerte, una petada total, una dura rampa de tierra suelta, de apenas 300m en los que debemos ascender 50m, vamos a patita que lo hicimos todos.

Luego de un breve descanso por asfalto, atravesando un pueblo, comenzamos el auténtico ataque a la Serra de O Galleiro.

El primer kilómetro de ascenso es durísimo pero con buen firme y, a continuación descendemos por un tramo muy roto. Después, sorpresa, otro muro en ascenso, nos lleva un lugar llamado O Santo Aparecido, con una fuente donde poder refrescarnos!

Nunca olvidaré ese nombre!

Desde aquí la inclinación parece suavizar, y por ancha pista forestal con buen firme vamos ganando altura de nuevo en un larguísimo ascenso que nos premia con unas impresionantes vistas sobre un horizonte infinito y dónde del grupo de 8 que íbamos, quedamos Xóan Carlos y yo.

El calor sigue haciendo estragos!

Mi compañero de viaje me iba cantando como era el terreno que nos esperaba y eso ayudaba mucho a mi ánimo. El sol se estaba escondiendo poco a poco y el paisaje era alucinante, se veía hasta la ría. De esos momentos que hacen que merezca la pena el haber sufrido tanto jejeje.

Una vez coronamos la parte más alta de ésta sierra, comenzó una larga y rapidísima bajada a Mos, dónde volví a perderle, (bajaba como un cohete), mezclando pista y senderos.

Llegué a Mos con 155km, a las 20:45. Solo quedaba la última etapa, de unos 44km que sabía serían totalmente de noche.

Miré el móvil y vi un mensaje de Rubén que me decía que había pinchado en el km180.

Anímate a seguir que la última etapa es más fácil!
me decía, jajaja

Etapa 4: Mos – Pontevedra 46km

En Mos, me siento, me quito las zapatillas pues los pies me arden , como, bebo, pongo las baterías y antes de salir veo que viene Murci, del equipo Lap que está haciendo la asistencia a Antonio.

Me dice si necesito algo. Se lo agradezco enormemente, pero yo lo que necesitaba era terminar jajaja y eso lo tenía que hacer yo solita. Así que me despido de él y de la gente del avituallamiento y tiro hacia lo que viene siendo la “cuesta de la muerte”.

Ya me había avisado Xoan (que se había quedado un ratito más en el avituallamiento) de lo que venía, pero no lo imaginaba. Abandonamos Mos con éste ascenso, y compartiendo los primeros kilómetros de trazado con el Camino Portugués a Santiago.

Unos kilómetros más adelante un tramo de senda algo técnica y subebaja nos acercan a unos 6 kilómetros de llaneo por un camino sin dificultad técnica, la conocida como Senda del Agua. Un tramo muy rápido pero en el que debemos gestionar bien las fuerzas que nos quedan para afrontar el ascenso que, desde el kilómetro 12 hasta el 20, nos llevará al techo de la etapa a 435m.

El descenso es por pista ancha, pero con mucha zonas con piedra suelta y rota y surcos, que unido a que es de noche y no veo tan bien con el foco, me obliga a no despegarme de la luz roja trasera de Xoan que tengo delante que va buscando la trazada correcta.


Llegamos a la localidad de Arcade, que abandonamos por un impresionante puente medieval.

Apenas 2 kilómetros por asfalto desde este punto para comenzar el último ascenso de esta etapa, poco más de 1´5 km pero con alguna rampa corta pero demasiado exigente para las pocas fuerzas que me quedan.

Luego, rapidamente volvemos a conectar con el Camino de Santiago Portugués, con el que coincidiremos durante varios kilómetros, casi todos en descenso o llano, no exentos de dificultad al hacerlos de noche.

Los últimos kilómetros sin apenas desnivel y con algún error de trayecto que nos hace retroceder y buscar el track, nos llevan hacia la meta en Pontevedra dónde sobre las 00:15h nos reciben todos con ovaciones y aplausos.

A mi casi se me caen las lágrimas. Por fín!!!!

Recogida trofeos

“Enhorabuena, has conseguido la Epic Race Pontevedra 2020”

Me inunda una sensación de satisfacción enorme al llegar a Pontevedra. Tenía la sensación de haber completado una difícil aventura de 16 horas por parajes de una belleza y dureza extraordinarios. La sensación de haber sido podido superar las dificultades y la exigencia que había durante la ruta, me hacía valorar más lo que había conseguido.

Como resumen, Epic Race Pontevedra 2020 es una prueba 100% recomendable tanto en individual como en equipo de relevos, de auténtico mtb, con muchísimo ingrediente de aventura, con tramos en los que es importante la orientación con gps y saber desenvolverse en la noche.

Físicamente es muy exigente por las cortas pero durísimas y explosivas subidas que teníamos que superar constantemente en todo el recorrido.

Cómo siempre la organización, a cargo de Global DXT Pontevedra S.L. ha sido exquisita hasta el último detalle, una delicatessen en formato de prueba ciclista.
Los vídeos explicativos, la descripción detallada de las etapas, la puesta en escena de la salida y meta, el recorrido, el cumplimiento escrupuloso de los protocolos sanitarios, las fotografías…
Todo muy profesional!

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