Sierra Norte Bike Challenge 2018

213 kms y 4.607 mts

Sierra Norte Bike Challenge: Campeonato de Madrid de XCUM

Fantástica experiencia vivida en la carrera Sierra Norte Bike Challenge 2018, la primera competición MTB ultramaratón en la zona centro y la segunda prueba de larga distancia de éste año después de la Pedals de Foc NonStop.

Arrancamos desde Lozoya un frío sábado 3 de noviembre a las 06:30 de la mañana cerca de 400 de bikers con la increíble asistencia de la organización de la carrera capitaneada por el deportista extremo Antonio de la Rosa.

Cerca de 7 avituallamientos, con más de 200 kilómetros y casi 5.000 metros positivos con la necesidad obligada de obtener la única ayuda del GPS para seguir el track y alguna baliza de señalización por todo el recorrido.

Sería como hacer las 3 etapas de la prueba que hice en el 2016, pero en la modalidad Non Stop como si fuese una ultramaratón.

Así que pensé en hacer la carrera marcándome como pequeñas etapas cada avituallamiento, pero la sierra norte nos tenía muchas sorpresas guardadas.

Pocas dudas para elegir la vestimenta un frío día de noviembre: de largo pero abrigada lo justo pues los primeros compases de la carrera comenzaban con una ascensión de 700m a balón parado y que nos llevarían durante varios kilómetros a más de 1.700 metros de altura.

El recorrido de Sierra Norte Bike Challenge empezaba desde Lozoya con el ascenso a la conocida Horizontal en dirección al Puerto de Somosierra, punto más al norte del recorrido, para adentrarnos en la Sierra del Rincón, Reserva de la Biosfera por la Unesco, transcurriendo siempre por pistas forestales de gran dureza.

Apenas 5 minutos después de las 06:30 comenzábamos a pedalear los casi 400 bikers. Momento de nervios, de colocar y encender las luces y el GPS con el track correctamente cargado , pues así lo requiería las características de la prueba.

Sin casi tiempo para calentar, comenzamos la exigente ascensión de casi 10 kilómetros y 700m de desnivel que nos lleva hasta la zona conocida como la “Horizontal”, que nos regalaría unas increíbles panorámicas del valle del Lozoya una vez hubo amanecido.

El frío, el viento gélido, la nieve y el hielo nos acompañarían bastantes kilómetros.

Los organizadores nos prometían que Sierra Norte Bike Challenge sería todo un RETO, un desafío, y no nos defraudaron. Nos tocó afrontar varios largos tramos de nieve aprovechando las rodadas que había dejado algún vehículo a motor en los que hubo varias caídas y montoneras, pues la nieve se había convertido en hielo y eso era una pista de patinaje muy resbaladiza, había que tener cuidado y prestar atención si no te querías calzar una torta.

Finalmente la nieve, poco a poco iba perdiendo presencia pues comenzábamos a descender y la temperatura comenzaba a subir, en ésta zona comienzo a hacer uso del GPS para elegir los caminos correctos, pues había algunos cruces muy confusos dónde la gente se colaba.

Pisteando a velocidades de vértigo entre bosques frondosos caemos sobre la población de Robregordo, donde se encontraba el primer avituallamiento km. 45, no paro y sigo pitando hacia otra exigente subida, la que nos llevaría cerca de la zona del Pico de las Tres Provincias, en dirección al Collado del Mosquito de nuevo a 1800m.

A estas alturas me encuentro bien, aún no noto nada de fatiga, y tengo ganas de hacer una buena subida y llegar lo antes posible al segundo avituallamiento en el Pto. del Cardoso, donde tengo la bolsa para poder cambiarme de ropa y así afrontar el calor del mediodía.

Desde el Collado del Mosquito comienza un terreno de bajadas y falsos llanos rapídisimos por pistas entre pinares con unas vistas espectaculares, voy disfrutando mucho del paisaje y de un terreno en perfectas condiciones.

Ésto hace que llegue en un pis-pas al segundo avituallamiento en el Puerto del Cardoso, en el km70, donde me espera la bolsa y donde inicialmente tenía previsto cambiarme de calzado, quitarme las botas y ponerme unas zapatillas. Pero decido seguir con las botas por miedo a que me pueda mojar, y sobre todo, a la última bajada lo que fue un total acierto. Eso sí, me cambio la camiseta interior que la tenía empapada, la chaqueta, relleno el bote, como algo sólido y salgo pitando que queda mucha faena aún.

Desde el km70 hasta el siguiente avituallamiento en el km110 me encuentro un terreno muy rápido y algo rompepiernas, por lo que decido no malgastar duros a lo tonto. Me junté con una pareja de chicos que llevaban buen ritmo y se me hizo un tramo muy ameno. Después de otro vertiginoso descenso por pistas rápidas y sin vegetación, llegué al tercer avituallamiento, en el Atazar km. 110. Aquí paré poco y dejé a la pareja de chavales, pues ellos pararon demasiado rato a descansar y comer y yo soy de parar lo justo.

A partir de aquí entrábamos en la zona más poblada del anillo ciclista, pasando por los municipios de Patones, Torrelaguna, Venturada, Navalafuente, Cabanillas, y Bustarviejo, donde tendríamos que afrontar el último gran obstáculo de la prueba, un duro ascenso a los puertos de Canencia y Morcuera, seguido por un vertiginoso descenso a Rascafría y Lozoya..

Así que me junto con varias grupetas cómodas y vamos a toda velocidad vadeando el río Lozoya, es otra de las zonas de mayor encanto de la ruta, pero lamentablemente este bonito llaneo y descanso se acaba y de pronto el track nos obliga a subir un rampón de flipar para después de un par de kilómetros remontando un montecito, pasar a la zona de Patones y las pistas del Canal .

Después de esto, toca ir por una de las zonas menos atractivas para mi gusto y más pobladas de la ruta, el Canal de Guadarrama, una pista semiasfaltada, con continuos toboganes rompepiernas, con un calor de justicia, sin vegetación, donde todo sobraba, las botas, la térmica, el maillot largo, los guantes, además me quedé sola y se me hizo larguísimo y pestosísimo… pasé una pequeña crisis, hasta que finalmente llegué achicharrada y casi sin agua, al punto de avituallamiento clave de Venturada km. 150.

Aquí en Venturada en el km150 y con 10h de pedaleo incluyendo paradas, es dónde empieza mentalmente el verdadero Ultra, a partir de aquí es obligatorio el terminar, hay que mentalizarse que es un punto de no retorno, quedan solo 50km y ya tengo claro que se me hará de noche, es noviembre y anochece sobre las 18h. Son las 16:30h, como, bebo, me cambio de ropa, coloco bien los focos y después de bastante rato (quizás demasiado, pues me he tirado 30 minutos en Venturada) salgo sola hacia lo que será mi infierno particular sin yo saberlo aún… con solo mi cabeza de aliada o de enemigo, según se mire.

De Venturada a Navalafuente es una zona de pistas rápidas, inconscientemente intento ir deprisa para que la noche me pille lo mas tarde posible, pero continuamente pica parriba, se van mermando las fuerzas y el sol va escondiéndose.

Desde Navalafuente la cosa encima se complica, empiezo a subir por una senda rota y muy empinada en dirección a Miraflores, y comienzo a sufrir, de pronto me noto fatigada.

Cruzo Miraflores y las fuerzas siguen mermando, mientras enciendo los focos decido bajar el ritmo para recuperarme, con mejor ánimo me adentro en una zona preciosa de monte frondoso en dirección a la carretera que subiría a Canencia.

Vuelvo a sufrir un poco en las 3 rampas asfaltadas para coronar el Pto. de Canencia, las conozco bien de subirlas con la bici de carretera, pero ahora se hacen pestosas pues la bici de montaña parece que no avanza, además me doy cuenta de que uno de los focos no funciona, me tranquiliza pensar que me queda el otro.

Sigo subiendo y alcanzo a 2 bikers con los que termino de coronar.
Coronamos puerto y nos adentramos nuevamente por pista entre pinares frondosos en dirección al Pto. de la Morcuera.

Esta zona es más rápida y me vuelvo a fijar en que mi foco se desajusta y se mueve hacia arriba, lo que me deslumbra y no veo nada de frente, que lata me da!

Sin la luz del sol la temperatura se vuelve a desplomar, así que llegamos muertos de frío al último avituallamiento en lo alto del puerto de Morcuera, km. 180.

Aquí hay que abrigarse al máximo, pero yo no tengo más ropa, llevo toda la que he cogido en Venturada y no estaban permitidas las asistencias para los que íbamos en Individual, así que me entran unos escalofríos tremendos, me quedo helada por momentos, las manos no las siento, me tienen que ayudar a coger un vaso de algo hirviendo que me dan en el avituallamiento que no sé si es chocolate o caldo o la mezcla de ambos, pero sabe a rayos y me cae como una bomba al estómago…puff.

Les digo a los otros chicos que me voy porque noto que estoy entrando en hipotermia.

Encendemos de nuevo los focos y empezamos a bajar. Es de noche cerrado y ¡Madre mía, que frio Dios mío!, no siento las manos, me da miedo tocar los frenos, sin sensaciones en los dedos, además el foco me baila y me alumbra la cara y no el camino. Así que los chicos con los que iba desaparecen de mi vista… y me quedo sola……

La bajada se me hace agónica y larguísima, parando cada rato a colocar el foco como podía con las manos insensibles, en cuanto cogía velocidad, se movía y me quedaba a oscuras, estuve a punto de caerme varias veces.

Los dientes me castañeaban, menos mal que había dos repechos donde poder reactivar las piernas, porque tenía hasta las patas congeladas.

Poco a poco fui perdiendo altura, pero la temperatura era si cabe más baja llegando al río Lozoya, con mucha humedad.
Pero ya solo me quedaban unos 15km bordeando el río y atravesando algunas pequeñas localidades como Rascafría. Los dientes me castañeaban, el cuerpo me temblaba, solo quería parar y llamar a Rubén para que viniese a buscarme y me diese ropa. Comencé a hablar sola, en alto, casi gritando, diciéndome que no quedaba nada, que no tenía frío… “no tengo frío, no tengo frío, no tengo frío”.. repetía una y otra vez.

La cabeza me comenzaba a jugar malas pasadas y cometía continuos errores de navegación en las calles, pero era tal el ansia de llegar a meta, que iba y venía como pollo sin cabeza en busca de la dirección correcta.

Y finalmente llegué a lo que parecía por fin Lozoya, después de más de 15h y entré en meta… totalmente muerta de frío, sin fuerzas, llorando, no me lo podía creer,

lo había conseguido!!!!!

Llegada a meta
Llegada a meta
Llegada a meta
Podium junto a la 3ª clasificada
Subcampeona absoluta femenina

Sierra Norte Bike Challenge NonStop ✔️✔️👉👉 había conseguido el último gran reto de la temporada, una temporada algo larga, pero tenía que cerrarla con éste peazo de ultramaratón si o si, impresionante 😍 con una organización 🔝🔝 un recorrido tan espectacular como duro por la Sierra Norte Bike Challenge de Madrid.

Además, un 2o puesto, muy muy happy , 210km en auténtico “solo” y en noviembre no es moco de pavo, y más si has llegado a meta rozando la hipotermia 😬😬❄️❄️❄️⛄⛄⛄

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